Sin excusas, sin faltantes, sin sobrantes. Auditorías presenciales, detección de mermas y sistemas de control que no se van hasta que el número cierra.
Tu inventario te miente.
El sistema dice una cosa. El depósito dice otra.
Y nadie sabe cuál tiene razón.
Todo inventario tiene una historia. La nuestra es entrar, escuchar al equipo, contar lo que hay y reconstruir cómo se llegó hasta acá. Estas son las cinco causas que más se repiten.
El producto llega, se descarga, alguien lo anota en un papel y nadie sigue el rastro. La planilla y el sistema dejan de cuadrar en la semana 2.
Sin recuentos cíclicos, las diferencias se descubren recién en el inventario anual, cuando ya es imposible reconstruir qué pasó.
Roturas, devoluciones mal procesadas, ajustes manuales sin documentar. Cosas chicas que sumadas explican la mitad del faltante.
Cuando un sistema permite borrar cargas sin auditoría, hay diferencias que no son accidentales. La trazabilidad las hace visibles.
El ERP funciona, pero alguien lo parametrizó mal hace dos años. Los ajustes silenciosos van corroyendo la integridad del dato.
Sin lotes, sin vencimientos, sin ubicaciones. El stock existe pero está en cualquier lado y se vende lo que no se debería.
Auditoría no es contar. Es contar, conciliar, encontrar la causa raíz y dejar un sistema que sostenga el control sin nosotros adentro.
La mayoría de los servicios entregan un Excel con diferencias y se van. Nosotros nos quedamos hasta saber por qué.
30 minutos de conversación para entender el contexto y proponer un alcance inicial.